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el blog de MUJER CONSCIENTE

UNA VUELTA MÁS DE LA ESPIRAL

Estoy en proceso de digestión de un asunto que acabo de vivir y quiero compartir contigo, un asunto donde siento que he tocado algo nuclear.


Te agradezco el tiempo de leerme.


Este verano estuve 4 días llevando un grupo junto a mi compañero, una experiencia preciosa, donde hubo una parte muy hermosa y otra que me “picó”.


Y doy gracias por todo, porque ha sido una gran sanación.


Resulta que, por una serie de cosas, llegamos muy justos el primer día al encuentro después de vivir entre los dos un desacuerdo algo doloroso, y no tuve tiempo de enraizarme, respirar, sentirme e iniciar el retiro desde un lugar interno de centramiento como a mí me gusta.

Esta pequeña “disconformidad” se me juntó con el malestar que me causaba una infección que estaba gestionando de manera natural, y se me fueron abriendo emociones densas de un asunto que había vivido de pequeña con mi padre en el que no pude tomarme el tiempo que necesitaba para hacer algo, fui castigada “por no hacerlo bien”, y me sentí rechazada y humillada.

Ahora te lo puedo contar así, pero mientras me estaba pasando, y aún no había tomado consciencia de ello, me sentía cada vez peor y no sabía bien por qué…


Entonces me tomé una mañana para mí mientras el grupo estaba atendido y me fui al embalse. En el agua me brotaron las lágrimas y pude, a través de una dinámica de conciencia, comenzar a poner claridad y comprensión a lo que me estaba pasando.


Llegué a una circunstancia que había vivido con 6 años, lloré casi un rollo entero de papel de WC, hablé con esa niña que fui y la acuné muchísimo.


Tranquila, llenísima de amor y en paz, pude retomarlo todo.

¿Con todo el trabajo que has hecho, Carmen, como es que aún te pasan estas cosas?

Hasta que nos muramos nos pasarán estas cosas.

Cada vez nos pasarán menos, generaremos menos daños “colaterales” y las transmutaremos más rápidamente, y nos pasarán.

Y es que la vida no va de eliminar aquello que nos genera incomodidad, porque entonces tendríamos que aislarnos del mundo y congelarnos. Y, aun así, seguirían pasándonos cosas incómodas de sostener.

La vida tiene más que ver con recorrer el propio camino poniendo conciencia en aquello que nos va apareciendo dentro, en la interacción con los otros y el mundo, que nos incomoda.


Porque es lo que nos permite recuperar los trocitos propios que hemos ido perdiendo por el camino debido a lo que nos ha ido pasando.


Y al hacerlo nos reunificamos internamente.


Ampliamos nuestra capacidad de sentir amor.


Nos relacionamos más fácilmente.


Caminamos con mayor paz.


El potencial que llevamos dentro sale hacia fuera más libre.


Y cada vez nos pasan menos cosas “malas” y tenemos mayor vibración.

Aunque hayamos mirado cosas en terapia, o en una formación, es probable que vuelvan a aparecer más adelante. Y no es porque no hayamos realizado “bien” el trabajo terapéutico, es porque hay muchas capas.


Lo bueno es que cada vez que sacamos una capa ganamos salud, libertad, amor, coherencia, creatividad, sabiduría, tranquilidad, luz, brillo, valor…


¿Cómo te resuena lo que te he contado? Si te animas, escríbeme que te leo.


También quiero decirte que pude llegar a deshacer la emocionalidad densa que me tenía “secuestrada” no por arte de magia, sino a través de una dinámica que muestro en la formación Mujer Guía a las mujeres como herramienta de transmutación.

En las próximas semanas voy a ofrecer de nuevo el Taller Introductorio para la Formación Mujer Guía: un taller online y/o presencial donde te hablo de las heridas que te impiden vivir siendo tu propia guía y desde tu propio poder. Te cuento cómo transmutarlas, vives una sanación, recibes comprensiones y te explico de qué va la Formación Mujer Guía. Un espacio de empoderamiento y nutrición.

Si te interesa participar en el taller, te puedes inscribir haciendo clic aquí.

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