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el blog de MUJER CONSCIENTE

Mujer: El aprendizaje que nos trae este virus

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Misión de Vida  ·  20. marzo 2020

 

Hace días que siento la necesidad de plasmar las ideas que me vienen respecto al aprendizaje que este virus nos está trayendo a todas, aunque ciertamente lo que voy a contarte también sirve para los hombres, la otra mitad de la humanidad con la que aún nos cuesta construir relaciones maduras, equilibradas y conscientes.

No me resulta fácil expresarme porque estoy en plena fase menstrual y me cuesta mucho escribir lo que me viene a la cabeza pero igualmente quiero hacerlo porque veo que, dentro de todo las situaciones difíciles y dolorosas que están sucediendo, reconozco una gran oportunidad de aprendizaje

Hoy me he levantado pensando en mujeres que conozco y que sé que son días especialmente difíciles para ellas. O bien porque viven solas y no tienen mucho equilibrio emocional, o bien porque tienen a su madre viviendo lejos, sin compañía, y además delicadas de salud. O bien porque viven con un hijo discapacitado, al que es muy difícil explicarle que no puede seguir con sus rutinas porque está prohibido salir a la calle. O bien porque tienen un familiar muy querido, ingresado en el hospital en estado grave, y al que no pueden ir a ver…

Cada una de nosotras, especialmente en estos días, se está enfrentando a algo difícil, a aquello que más miedo le da.

En este tiempo de confinamiento en casa a mitades de marzo de 2020, y para evitar que el virus se expanda, cada una de nosotras se enfrenta a algo que es mucho más profundo de lo que se ve a simple vista: Se enfrenta a aquello que más le cuesta mirar, se enfrenta justamente a aquella parte de sombra que es la que le está impidiéndole, actualmente, evolucionar.

Al tener que quedarme en casa no puedo huir de quien realmente soy. No puedo huir yendo a comprar, flirteando, no puedo huir dejándome la piel en el gimnasio o recibiendo una sesión de tratamiento anticelulítico en el centro de estética. Al parar y quedarme en casa acabo dándome cuenta, sí o sí, de aquello que me cuesta especialmente.

  • Algunas mujeres están viviendo -estamos viviendo- lo muchísimo que nos cuesta estar realmente disponibles para la crianza y que necesitan poner más atención en cómo están acompañando a sus hijos en la vida cotidiana. Al darnos cuenta de esto, aunque puede generarnos cierta culpa, recomiendo no poner energía en el juicio hacia nosotras mismas y sí ponerla en cómo podría hacerlo diferente en adelante, de forma que, respetándome a mi misma, pueda estar también más libre para el encuentro con ellos.
  • Algunas mujeres verán con más claridad que nunca, que se sienten a kilómetros de distancia con sus parejas, y que no es algo de ahora, sino que viene de lejos. Y en algún momento entre mirar Facebook y ver las noticias, tendrán la oportunidad de ponerle más consciencia a esa situación: Ver cuándo comenzó, cómo están contribuyendo ellas a que esto suceda, cómo se están posicionando dentro de la relación, qué es lo que necesitan de la relación de pareja, qué es lo que no le han dicho aún a su compañer@ y cuál es el siguiente paso orgánico que podrían dar.
  • Mujeres, que hablan de la muerte de manera habitual, pueden sentir ahora muchísimo miedo a ser contagiadas, y ver entonces la verdadera dimensión del miedo a la muerte y cómo les cuesta abrazar la propia vulnerabilidad en su vida cotidiana, y que eso justamente es lo que les está impidiendo evolucionar. Cuando abrazo mi propia vulnerabilidad puedo entregarme al final de una relación o de un proyecto, sin luchar contra el flujo del río de la vida, y experimentar esa muerte y confiar en que habrá un renacer aunque aún no alcance a verlo desde el punto en el que estoy.
  • Algunas mujeres, retiradas en sus casas, se darán cuenta del enfado tan grande que tienen con su madre, aunque aparentemente la relación sea correcta. Podrán ver cosas que les han dolido, que han echado de menos, cosas duras que vivieron de pequeñas y durante la adolescencia y que nadie nombró ni atendió. Podrán entrever los límites que no se han atrevido aún a marcar y las palabras que todavía no se han animado a pronunciar. Podrán coger la fuerza para posicionarse en un nuevo lugar donde comiencen a maternarse a ellas mismas, por encima de todo.
  • Otras verán el enfado con su padre, con un hermano, con los hombres en general o con una amiga del alma. Y cuando se desconecten de wasshap, se sorprenderán pensando en esas personas y tendrán todo el tiempo del mundo para ver esas emociones escondidas, observarlas, duelarlas, transitarlas y abrazarlas. Detrás de un enfado siempre tengo un dolor muy grande y una necesidad que no ha sido cubierta, y es con el duelo y con el abrazo como puedo acabar transcendiéndolo todo.
  • Otras mujeres verán su incapacidad para quedarse quietas y podrán ver que tiene que ver con asuntos sin resolver que aún albergan en su propio cuerpo, aunque sucedieron hace ya mucho tiempo. Reconocerán entonces la necesidad de realizar un proceso de sanación comprometido o de seguir profundizando en ese camino, y me cuento entre una de ellas.

Esta pandemia me da la oportunidad, te da la oportunidad, si somos capaces de desconectarnos de las redes sociales y de los informativos durante algunas horas al día, de ver qué es lo que me cuesta tanto y qué es lo que hay detrás. Qué es lo que evito y cómo puedo sanarlo para permitir mi camino de evolución. Me permite hacerme responsable de verdad de la vida que me estoy creando.  

Sea cual sea tu aprendizaje, sea lo que sea que tienes que mirar, te aliento a hacerlo. En el 2001, apareció publicado en La Contra de La Vanguardia, una entrevista a Evania Reichert, reconocida psicoterapeuta familiar, que se titulaba: “La paz en el mundo empieza en el vientre materno”, no puedo estar más de acuerdo.

El verdadero compromiso con el resto de la sociedad no está solo en quedarse en casa, si es que realmente va a servir para librarnos del virus, el verdadero compromiso está en que cada una de nosotras pueda mirar la sombra que no mira.

Y pueda aprovechar la ofrenda que Madre Tierra nos está ofreciendo con este parón, para tomar consciencia, reconocer, responsabilizarnos y reiniciarnos. Las mujeres tenemos el sartén por el mango para que se dé la paz en el mundo: si miramos nuestra propia sombra la integraremos y llegaremos a la paz, entonces pariremos paz a través de todas nuestras acciones

¿De qué estás huyendo durante estos días, qué estás evitando, qué te cuesta mirar?

Muchas de nosotras albergamos ideas del tipo: no soy suficientemente bonita, creativa, inteligente, asertiva…

Y la verdad es que, ante este virus, todas somos exactamente iguales.

Independientemente de que hayamos conseguido o no establecer una relación de pareja sólida, de que tengamos o no hijos, de que tengamos o no tengamos tipazo, de que tengamos o no títulos universitarios, de que tengamos o no proyectos profesionales alineados con nuestra misión de vida…

Todas absolutamente todas, somos iguales ante este virus.

¿A que me invita entonces el virus?

A vernos como iguales, como igual de dignas, de válidas, de suficientes, de bonitas, de creativas, de inteligentes… que todas las otras.

Me invita a comenzar a amarme a mí misma de manera incondicional, como soy y con todo lo que soy, más allá de que aún haya una parte de sombra que tengo que integrar.

Este virus me invita al Amor Incondicional hacia mí, y al Amor Universal hacia todas las otras mujeres porque solo amándome a mi puedo amar verdaderamente a las otras, y esto que se dice pronto, es en realidad todo un camino.

En las redes sociales hay muchísimos servicios durante estos días para que puedas iniciar o hacer un proceso de sanación a través de clases de yoga, charlas, meditaciones, visualizaciones… podemos hacer lo que más nos vibre en cada momento.

Particularmente, como me han ayudado tanto las Flores de Bach durante estos años, quiero dejarte una fórmula para que te la prepares tu misma o en la farmacia más cercana.

Solo es necesario un frasco de 30 o de 60 mililitros, y tomar 4 gotas del preparado cada hora durante los dos primeros días, 4 gotas cada 2 horas durante el tercer y cuarto día, y así, ir disminuyendo hasta llegar a 4 gotas 4 veces al día.

Las esencias son:

  • Agrimony: para que puedas gestionar las ganas de huir de tu sombra y mirar lo que necesitas mirar.
  • Walnut: para que fluyas con todo lo que vaya sucediendo y tengas las herramientas necesarias para ello, además esta esencia te sirve de protector energético.
  • Cerato: para que conectes fácilmente con tu maestra interior y pueda guiarte en todo el proceso.
  • Crab Apple: para que puedas volver a tu vibración original, y desde tu parte más luminosa, tomar consciencia y transitar el proceso.
  • Willow: para que, en lugar de quedarte en el resentimiento por esta experiencia, o en el resentimiento por experiencias pasadas con las que conectas durante estos días, puedas extraer la «medicina» que traen a tu vida y así poder asentir a ellas más fluidamente.
  • Chestnut Bud: para que extraigas el aprendizaje de los acontecimientos que estás viviendo, con todos sus matices.

Si necesitas saber más de las esencias florales porque no las conoces, puedes mirar el link de Sedibac: https://sedibac.org/

También te invito a sumergirte en el Vídeo/Proceso de Crecimiento Personal gratuito “Mujer que se Cuida” si aún no lo has realizado, para que tengas un acompañamiento cercano que te ayude a dar luz y consciencia a tus sombras.

Y, por último, cuando todo esto haya pasado, si quieres iniciar un camino de sanación y evolución, que aborde también los aspectos que te conforman como mujer, me encantará estar contigo en la próxima edición de la formación Mujer Consciente

Muchas gracias por tu tiempo y confianza,

Lo mejor para ti y los tuyos

Con mucho respeto y amor,

Carmen

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1 comentario en «Mujer: El aprendizaje que nos trae este virus»

  1. Muchas gracias por compartir tu sabiduría.
    En este momento difícil de mi vida en el que estoy lidiando con el covid. Y como bien dices no puedo huir de mí misma. Tengo que enfrentarme con mi sombra y amarme incondicionalmente.

    Responder

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