el blog de MUJER CONSCIENTE

Lo que podemos hacer por las mujeres afganas

Hace semanas que tenemos noticias de lo que está pasando en Afganistán y a muchas se nos encoje el corazón cuando vemos en las noticias escenas cotidianas de la calle o escuchamos en la radio las declaraciones de ciertos colectivos.

Sin entrar en reflexiones políticas sobre intereses económicos en la zona, bandos, o en análisis sobre si las intervenciones humanitarias que se han realizado hasta ahora son verdaderamente humanitarias, todas podemos sentir profundamente el miedo, la rabia, la tristeza, la injusticia y la exasperación con las que se desayunan cada mañana esas hermanas nuestras, y ni de lejos podemos hacernos una idea verdadera de lo que están viviendo.

¿Qué podemos hacer nosotras desde el lugar en el que estamos?

Somos muchas las que queremos ayudar para que esas mujeres y sus familias puedan sentirse mejor y visionar un futuro más luminoso. Lo que está pasando con las mujeres afganas nos permite ver una realidad que está mostrándose a nivel de humanidad:

Ha llegado el momento de realizar una mirada definitiva hacia la aceptación y la sanación de dos conceptos, el del Femenino y el de la Madre.

Nos daña a tod@s que alguien venga, pegue a un niño y lo tire al río malherido, nos daña a tod@s que alguien venga abuse de una niña, la secuestre y la case forzadamente. Es hora de reconocer, valorar y honrar la Maternidad y el Femenino Sagrado de forma alta y clara.

A miles de kilómetros, con las vidas que tenemos y sin varitas mágicas nos parece imposible hacer algo, y, sin embargo, todas las que sentimos el llamado, podemos realizar acciones que cooperen con esas mujeres para que ellas y sus seres queridos, se sientan apoyados y sostenidos desde diferentes lugares del planeta.

Algunas opciones cercanas a ti:

1. Si eres una de esas mujeres que, hace tiempo que siente que quiere sacar a la luz un proyecto para mujeres, ya sea de tipo social, artístico, económico, de sanación… lo que está pasando en Afganistán te da la fuerza para ponerlo encima de la mesa e imprimir en él tu amor, tu intuición, tu fortaleza o tu claridad.

Formas parte de la sanación del Sagrado Femenino vivas donde vivas si sientes resonar esta propuesta dentro de ti. Deja que tu alma te guíe a crear, o a participar de aquel proyecto que tenga la vibración más acorde a quién tú eres o a lo que percibes como tu misión. Aunque quizás sientas que no tienes la preparación suficiente para ello, puedes dar un salto de fe y confiar en tu llamado, probar de darle al Universo la oportunidad de que te traiga los escenarios que permitirán que tu llamado evolucione.

Si tú te empoderas, las mujeres afganas se empoderan. Todas estamos conectadas, aunque desde nuestra limitada mente patriarcal nos resulte muy difícil de aceptar, interiorizar y más aún, nos resulte difícil vivir desde esta perspectiva.

2. Si sientes que lo que está pasando en Afganistán, te remueve de una forma intensa, ábrete a mirar si hay una parte de tu historia que necesita ser revisada y sanada.

Puede indignarnos la indiferencia de la comunidad internacional y esto resonar con la indiferencia que mostraba nuestra madre cuando nuestro padre nos maltrataba. Nada del pasado se puede cambiar y si que podemos relacionarnos con lo vivido de una manera más sana y nueva.

Ponle palabras a la niña que sufrió abusos, que no fue defendida ni acunada, déjala llorar y abrázala diciéndole que es inocente. Al sanar a tu niña, toda tú sanas, y eso hace que el Sagrado Femenino sane. Como todas las mujeres formamos parte del mismo campo de resonancia morfogenético, la sanación llega también a las mujeres afganas.

 

3. Práctica autocuidado: Realiza todo aquello que sientas que te cuida como, por ejemplo, pasear por la naturaleza, cantar, escribir, pintar o encontrarte con otras mujeres.

Desde la consciencia universal todas somos UNA, no existe la dualidad ni la separación. Si yo me cuido, te cuido a ti indirectamente. Si yo me valoro, ayudo a que tu te valores. Si practicas el abrazarte a ti misma desde la ausencia de juicio y sin condiciones, ayudas a que esa vibración llegue a todas las mujeres.

Y esto nos impregna de una fuerza que nos impide vivir subyugadas.

Soy consciente de que esto es muy difícil comprender desde nuestra consciencia de ego porque solemos movernos en patrones rígidos, en el juicio, en la comparación, la crítica, la dualidad o la separación.

No niego en ningún momento la individualidad y las diferencias que existen entre nosotras, incluso las celebro. Y a la vez me dejo permear

por la verdad permanente de que estamos tod@s conectad@s. Por eso “el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”.

 

4. Realiza meditaciones teniendo presente 3 aspectos: El enraizamiento en Madre Tierra, la apertura al sostén de la Luz y el encuentro con una imagen visualizada del globo terráqueo.

Con 15 minutos será suficiente. Prepara un espacio tranquilo y agradable, haz unas respiraciones profundas y enciende alguna vela o incienso.

Visualiza como unas raíces salen de tu matriz y te enraízan, dejan ir aquello que no pertenece verdaderamente a tu esencia, y a la vez, te llenan de lo que más falta te hace en este momento. Decrétalo para que así suceda.

Lleva después la atención a tu coronilla y permite que un tubo de luz te conecte con tu Alma, con tu Ser Superior y con La Fuente. Percibe las sensaciones que aparecen en tu coronilla o en otros lugares de tu cuerpo.

Eleva entonces tus brazos a la altura de los codos, con las palmas de las manos mirando hacia delante y deja que aparezca una imagen pequeña del globo terráqueo donde resalta especialmente el territorio que ocupa Afganistán.

Conviértete entonces en un instrumento de paz y amor para transmitir a ese país, a esas mujeres y a sus gentes, la sanación que más falta les esté haciendo en este momento.

Somos seres con muchos cuerpos: el mental, el emocional, el físico, el energético… Trabajar a nivel energético influye en el resto de los cuerpos y permite realizar una labor efectiva más allá de las distancias físicas. Todas tenemos el potencial de convertirnos en instrumento de paz y de amor.

Es el momento de devolverle a La Madre y al Femenino el lugar que le corresponde, tenemos la oportunidad de dar un paso un al frente. 

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4 comentarios en «Lo que podemos hacer por las mujeres afganas»

  1. Hola Carmen. Me llega mucho tu escrito. Llevo de fondo de pantalla de movil una pintura de Shamsia Hassani donde aparecen varias mujeres abrazadas, para recordarme el proyectar que confío en que ellas sabrán resolver. Envío esa vibración de confianza en su poder para no encapsularlas en «pobrecitas no pueden hacer nada». Ayer vi como se manifestaban y Me dio un vuelco el corazón!!! …
    Confío en el poder femenino. Estoy lanzando un taller para «Mujeres, sin hij@s». (Físicos) Un grupo de apoyo que enfoco al duelo y auto- cuidado desde las artes creativas. Es un tema que cuesta hablar y que muchas mujeres nos callamos pues hay pocos espacios que lo acojan. También voy a intentar abrir con el ayuntamiento, un grupo de empoderamiento femenino en Tossa de Mar. Donde paso gran parte de la semana. Sabías que han abierto aquí el primer «museo de la Dona»??
    Te sigo y agradezco tu presencia, la sabiduría y fuerza que transmites. Gracias a ti he «descubierto» María Magdalena, a la que siento muy cercana. Te abrazo.

    Responder
    • Hola Silvia,
      Gracias por tus palabras.

      Que interesante el taller para mujeres sin hijos, ciertamente no hay espacios así y son necesarios, muchas mujeres que han querido ser madres no han podido realizarlo y ese hecho suele quedar oculto y sin elaborar.

      Deseo que tengas suerte y puedas crear el grupo en Tossa, seguro que hay mujeres que van a encontrar sostén y lo aprovecharán.

      Nos vamos hablando
      Un abrazo
      Carmen

      Responder
  2. Gracias Carmen!!! Me encantaron estas ideas, estas iniciativas con tanto amor y luz!!

    Gracias gracias gracias! Las pondré en práctica.

    Abrazo de luz!

    Responder
    • Gracias a ti también Cintia por tu confianza y por formar parte.
      A mi me costó tiempo comprenderlo y cada vez lo tengo más interiorizado. Como todas somos UNA lo que hagamos aquí a ellas les llega.
      Un abrazo,
      Carmen

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