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el blog de MUJER CONSCIENTE

¿Cómo puedes saber si tus propósitos están alineados con tu Misión de Vida? Parte III

Misión de Vida  ·  22 mayo 2023

Escribo este artículo con la intención de acompañarte a ver con mayor claridad si las metas o propósitos que estás siguiendo tienen que ver con la Misión que has venido a realizar o, por el contrario, nacen de estar compensando una creencia limitante o de satisfacer a tu entorno familiar.

Puedes leer aquí la parte I y la parte II que ya he escrito sobre la Misión de Vida, deseo que estas líneas resulten inspiradoras para ti y te ayuden a clarificarte.

Cuando tenía 23 años no podía con mi alma.

Estaba viviendo por primera vez en pareja y hacía un par de años que había salido de la casa de mi familia de origen. Había vivido durante la infancia y la adolescencia en un hogar donde hacía muchísimo frío emocional, en el que pasábamos mucho miedo y la violencia formaba parte de nuestra vida cotidiana. Tantas y tantas veces escuché que “no vas a servir ni para taco de escopeta” que realmente creía que era tonta, defectuosa, indigna e insignificante.

Hacía años que había construido sin yo saberlo, lo que se conoce como el “Yo Idea”: Un conjunto de creencias y valoraciones negativas sobre mí misma que trataba de esconder para que nadie se diera cuenta, y que creía que resumía quien yo era en realidad.

Es probable que, con expresiones diferentes y distintos escenarios, reconozcas de alguna manera en ti misma, lo que estoy contando.

Recuerdo que entonces llegó una chica nueva a nuestro grupo de amigos que me pareció maravillosa. No tenía vergüenza de nada, era empática, se comunicaba bien tanto con hombres como con mujeres, parecía muy autosuficiente, resolutiva…

Casi sin darme cuenta, tomé a esta mujer como inspiración para poder salir adelante entre tanta tristeza y depresión. Construí un “Yo Ideal”, una imagen futura de mí, en la que las personas me querían por ser fuerte, resolutiva, autosuficiente… Por tener lo que a mí me parecía que aquella chica tenía.

¿Te suena lo de inspirarte en alguien para poder sobrevivir?

¿Has seguido en algún momento un modelo familiar o cercano para lograr la aceptación y el amor?

Ahora puedo reconocer que eso me sirvió realmente para seguir adelante, pero que a la vez me mantuvo atrapada durante años en una trampa: en la del bucle entre el Yo Idea y el Yo ideal.

Me esforcé muchísimo en acercarme a esa imagen perfecta de mí misma (Yo Ideal), persiguiendo diferentes metas en los estudios o en el deporte, metas que no estaban tan alineadas con lo que yo he venido a hacer. A la vez que ponía muchísima energía en huir o evitar contactar con el Yo Idea, es decir, con la imagen desvalorizante que vivía escondida dentro de mí.

¿Reconoces esta dinámica en ti?

¿Actualmente tienes ideas despreciativas sobre aspectos o partes tuyas?

¿Te estás esforzando mucho en alcanzar una meta y sientes que, en cierta medida lo haces para conseguir el amor o la aprobación?

Como la vida es muy sabia, finalmente a los 29 años inicié una serie de rupturas en cascada donde me fui sacudiendo mucho de lo que no me satisfacía y dije basta a las metas que me estaban agotando y con las que, en realidad, no me sentía vibrar. Ahí cayó la pareja, el trabajo, algunos amigos…

Me marché a viajar y a la vuelta inicié mi camino en el mundo del crecimiento personal y empecé a elaborar en terapia, las creencias limitantes que tenía sobre mí misma. A la vez que comencé a poner luz y amor a muchas experiencias que había vivido y que había encapsulado en recónditos lugares dentro de mí para no sentir el dolor y poder sobrevivir a ellas. Recuerda que cuando llegaba a terapia y comenzaba a nombrarlas, se me hacía un nudo en la garganta y no podía ni hablar ni tragar.

A medida que fui sanando esas experiencias y esas creencias, tanto el Yo idea como el Yo Ideal fueron perdiendo fuerza y comenzó a brotar mi Esencia: mi respuesta propia natural y auténtica a cada situación que me iba surgiendo en la vida.

En los últimos años me han llegado algunas ofertas laborales que han supuesto una prueba para mi Yo Idea y mi Yo Ideal. Ofertas que aceptándolas hubiera obtenido reconocimiento, algo que me faltó mucho de pequeña, pero ofertas que no estaban del todo alineadas con lo que he venido a hacer, o con los propósitos vitales que siento que en estos momentos me toca llevar a cabo.

Mientras estemos enredadas en la trampa del Yo Idea y del Yo Ideal, será muy difícil que realicemos los propósitos para los que hemos encarnado, ya que no estamos realmente en contacto con nuestra autenticidad y naturalidad, con quienes somos realmente, con los dones que tenemos y con aquello que nos hace vibrar.

La trampa del Yo Idea y del Yo Ideal nos impide alcanzar la Abundancia del Amor, de la Felicidad, de la Salud y del Dinero, porque la abundancia se abre realmente cuanto más alineada estás con la misión que has venido a realizar.

Por tanto, no se trata tanto de averiguar qué has venido a hacer, como de sanar lo que te duele, soltar lo que no te pertenece y abrirte a tu verdadera autenticidad, el resto viene solo.

Lee las siguientes frases dándote cuenta de cómo te sienta escucharlas, de qué es lo que te pasa en el cuerpo al oírlas:

  • Tu presencia nos importa
  • Eres buena tal cual eres
  • Eres deseada y nos gusta que estés aquí
  • Eres amada por ser tú misma
  • Te vemos y reconocemos por lo que eres
  • Tus necesidades no son un problema
  • Aquí estás segura y puedes confiar
  • Eres cuidada y atendida

Si te das cuenta de que echaste mucho de menos alguna de estas frases, seguramente un proceso terapéutico o de crecimiento personal, te va a ayudar mucho.

Yo misma, y muchas mujeres que conozco, han tardado en pedir ayuda terapéutica porque, por un lado, les parece que no fue tan grave lo que vivieron y, por otro, tienen miedo de abrir “la caja de pandora”.

Solo tengo palabras de agradecimiento a los terapeutas que me han acompañado en éstos últimos 15 años, que me han permitido acunar aquello que ni siquiera podía mirar, me han acompañado a establecer una relación de pareja sana, me han sostenido en el regalo de la maternidad con las luces y las sombras que comporta, y me han ayudado a maternarme a mí misma como nunca nadie lo había hecho antes.

Recuerda que justamente por la herida, es por donde puede entrar la luz.

Y es mirando las experiencias traumáticas o dolorosas, elaborándolas, cuando pueden transformarse en sabiduría para hacer florecer tus dones, desplegar tus recursos, y tener la confianza suficiente para realizar eso que tanto te hace llama, que tanto te apasiona y que es lo que has venido a hacer.

“Naciste por una razón muy especial no dejes de compartir tus dones, y quiero decirte una gran verdad del alma:

Tienes grandes dones, enormes, naciste por una razón muy especial.

La gente necesita las bendiciones y la sabiduría que compartes.

No tienes por qué parecerte a nadie.

La única persona a la que debes parecerte es a ti misma.

Tu alma brilla, tiene su propio arcoíris, colores luminosos y belleza.

Estás destinada a compartir la belleza que hay en tu interior, a tu manera única y especial.

Necesitamos tu voz y necesitamos aprender de tus dones.

Si el hecho de escuchar los viajes de otras personas hace que te olvides de esto, por favor, deja de escucharlos.

Empieza a escuchar tus sueños interiores, escucha aquello que quiere nacer de ti, aquello que necesita ser compartido de la manera en que solo tú puedes compartirlo.

Cree en ti”

Leonie Dawson

Voy a proponerte un ejercicio para el que necesitarás estar sola durante 15 minutos en un espacio cómodo y tranquilo. Te sugiero que dejes a mano unas hojas y algo para escribir.

  • Prepara el lugar con algunas cosas que te ayuden a sentirte mejor como puede ser una vela, un incienso o aceite esencial, una música agradable de fondo, algunas imágenes bonitas, unas flores…
  • Si lo deseas y es familiar para ti, puedes también invocar a las direcciones, a tus guías y a tus animales de poder. Así como pedirle al espacio en el que estás, que brille con toda su esencia.
  • Cuando tengas el espacio preparado, te invito a tomar unos minutos para sentarte cómodamente, cerrar los ojos, llevar ligeramente la barbilla hacia el pecho, y permitir que la respiración vaya entrando y saliendo de forma fácil.
  • Mantente unos minutos sintiéndote, disfrutando en la medida de lo posible de las sensaciones corporales que vas descubriendo.
  • Con los ojos cerrados pregúntate ¿a qué estoy dedicando mi tiempo y mi energía?… Deja que poco a poco vayan apareciendo delante de ti algunas imágenes aquellas cosas a las que les estás dedicándole gran parte de tu tiempo o energía.
  • Abre los ojos y escribe cada una de esas cosas en un papel diferente, de forma que tendrás tantos papeles como cosas. No serán muchas porque no has de apuntar lo que te lleva poco tiempo o energía, sino las cosas más grandes.
  • Deja todos los papeles a un lado y vuelve a cerrar los ojos. Respira con consciencia unos minutos más y, cuando te sientas de nuevo conectada a tu cuerpo, abre ligeramente los ojos y toma una de las hojas escritas, ponla delante de ti viendo lo que hay escrito…
  • ¿Qué te pasa en el cuerpo cuando ves esa meta, esa tarea, esa relación…?
  • Toma consciencia de si la sensación corporal es agradable o desagradable, del lugar en que está localizada, de si te resulta una sensación ligera o pesada, de si te expande o te contrae, de si te hace vibrar o te causa densidad, de si nace una sonrisa en tu interior en su presencia o tu ceño se frunce…
  • Apunta brevemente las sensaciones que te produce cada “tarea” y deja que toda esta información repose en ti.

Nuestro cuerpo nunca miente, nos mentimos nosotras a nosotras mismas con discursos largos y argumentados. Te sugiero que, si has visto algo claro con la dinámica anterior, no tomes ninguna decisión precipitada y confíes en tu propio mecanismo de regulación. Es muy probable que, si necesitas hacer cambios, en los siguientes días te van a venir imágenes, ideas, soluciones, recursos, pistas…

También puedes pedirle ayuda a tu maestro de misión de vida, aunque no lo conozcas. Se trata de un guía etérico espiritual, que de manera sutil puede guiar tus próximos pasos.

Con mi compañero de vida siempre decimos que lo que tiene que ver con nuestra misión, aunque conlleve esfuerzos, siempre resulta nutritivo. En cambio, las necesidades que parten del Yo Ideal, son esfuerzos que nos desnutren.

Si deseas profundizar en tu Misión de Vida acompañada por mí y en grupo de mujeres, te invito a que consideres el próximo Retiro de la Misión.

Si estás interesada en un proceso más largo y profundo, de crecimiento personal, lee aquí toda la información de la Formación Mujer Guía.

Gracias por el tiempo que te has tomado y la confianza.

Carmen

P.D. Si deseas saber más sobre el Yo Idea o el Yo Ideal, puedes informarte sobre Antonio Blay, al que se conoce como el precursor de la Psicología Transpersonal.

2 comentarios en «¿Cómo puedes saber si tus propósitos están alineados con tu Misión de Vida? Parte III»

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