el blog de MUJER CONSCIENTE

CONECTAR CON LA NATURALEZA… AUNQUE VIVAS EN LA CIUDAD

Hay momentos en los que una siente que está renaciendo.
Yo estoy justo ahí.

Después de semanas sintiéndome flojita —con frío, tos, el cuerpo pidiendo pausa—, hoy disfruto de un solazo maravilloso que ha salido tras muchos días de lluvia donde vivo.
Y, desde este lugar más templado, más vivo, me nace compartirte algo precioso.

En las últimas semanas, a raíz de lanzar los peregrinajes con María Magdalena y del encuentro online que hacemos con ella el jueves 29 de enero, muchas mujeres me han escrito con un sentir común:

“Me gustaría sentirme más conectada con la naturaleza en mi día a día,
pero vivo en la ciudad y no tengo fácil ir al monte o al mar.”

Y lo entiendo profundamente.
Es muy necesario.

Especialmente en este 2026, un año que nos pide Autenticidad y Amor Verdadero hacia nosotras mismas, y en el que quizás sientes que te falta la fuerza, la claridad o las herramientas para sostenerlo.

Venimos de la naturaleza.

Somos naturaleza.

Venimos de ella.
Vienes de ella.
Y, a la vez, eres ella.

Madre Tierra es el origen de todas nosotras.
Es la Gran Madre que nos nutre constantemente con su Amor Incondicional a lo largo de nuestra vida.

Y la prueba es sencilla:
aunque entres “de mala leche” en el bosque o en el mar, cuando sales… ya eres otra.
Estás regenerada.

Ella es la abastecedora de todo lo material que necesitamos para llevar a cabo nuestra misión aquí:
los alimentos, las hierbas, el agua, el calor.

Pero no solo eso.

Madre Tierra también nos ofrece recursos espirituales y energéticos para que podamos vivir desde el centro, con fuerza, misión y dignidad.
Y eso no es poca cosa.

La desconexión no es casual

Para acceder a esta dimensión más profunda de la naturaleza, es verdad, necesitamos ponerle foco.
Porque si no, poco a poco, nos vamos desconectando.

Y entonces aparecen la apatía, el correr constante, la dispersión, la falta de energía vital.
Vivimos aceleradas, neuróticas, lejos de nosotras.

¿Te suena?
A mí, mucho.

La buena noticia es esta:
puedes recibir esta nutrición energética y espiritual incluso viviendo en mitad de la ciudad.

No lo haces habitualmente no porque no puedas,
sino porque nadie te ha contado cómo.

Porque es algo profundamente poderoso.
Tan poderoso que, si lo practicáramos a diario, despertaría algo en nosotras que cambiaría muchas de las reglas del mundo que hemos creado.

Tampoco lo haces porque, quizá, cuando lo has intentado, no te han mirado con buenos ojos.
No porque tú no tengas capacidad.

En cuanto empiezas, se abre lo que yo llamo “la caja de Pandora”.
Porque, como eres naturaleza, hay en ti una conexión ancestral inquebrantable con ella.

Solo necesita que soples el polvo que se ha acumulado encima.

Créeme: puedes.

Y lo necesitamos no solo para vivir mejor —que ya es muchísimo—,
sino también para acompañar la evolución de consciencia que este 2026 nos propone.

Y para tener la fuerza y la claridad de alzar nuestra voz como mujeres, tan necesaria en las movidas geopolíticas y sociales que estamos atravesando.

Un encuentro para recordar

Me despido con muchas ganas de verte online el jueves 29 de enero, de 17:00 a 18:30 (hora Madrid/Barcelona), en un encuentro gratuito con María Magdalena.

En este espacio, ella compartirá cómo recuperar tu conexión con Madre Tierra y qué puede ofrecerte para tu vida diaria, independientemente de que vivas cerca o lejos de espacios naturales.

Además, nos entregará un símbolo muy especial que facilitará todo este proceso,
y nos revelará lo que ha preparado para los tres peregrinajes que realizaremos juntas este año.

>>> Aquí tienes toda la información y puedes inscribirte gratuitamente

Este encuentro es para ti aunque no sientas que tienes un don especial
y aunque no hayas crecido rodeada de naturaleza.

Yo no tengo “don”.
Crecí en un ático de cemento en Santa Coloma de Gramanet, una ciudad dormitorio del cinturón de Barcelona.
La única naturaleza que recuerdo son unos geranios rojos en casa de mi abuela, dos calles más atrás.

Hoy vivo en mitad del bosque y guío peregrinajes por lugares profundamente naturales.
Y he llegado hasta aquí abriéndome a Madre Tierra y dejándome guiar por María Magdalena.

Para mí, ellas son dos musas que admiro profundamente y que guían mi caminar.
Y la fuerza para sostener mi negocio nace de ahí:
de ese impulso y de mi vocación profunda de acompañar a las mujeres a encarnar su espiritualidad y tener una buena vida.

Te espero el jueves.

Con alegría en el pecho,
Carmen Hernández Rosety

Artículo añadido al carrito.
0 artículos - 0,00